
De ella siempre hablan mal, la satanizan, la culpan, incluso, algunos la prohiben en la mesa. Y si uno se pone a ver, no es para tanto, la sal en ningún momento ha sido enemiga de la alimentación, el problema es el abuso y esa insana costumbre de muchos al agregarla a los platos sin antes probarlos.Lo malo de la sal es el exceso
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